
Después de un buen descanso, amaneció el día 12 de julio. La Hna. Josefa Ariza, Provincial de la Provincia de Nuestra Señora de la Consolación, nos invitó a la oración y con la alabanza al Señor se dio comienzo a la jornada.
El trabajo de reflexión con el P. Aquilino, va aportando elementos y clarificando conceptos, mientras en lo profundo se van contrastando las posturas personales con respecto a elementos claves dentro de nuestra espiritualidad.
La misión, la pertenencia, el trabajo con los laicos, la misión compartida, la mística y la profecía, fueron algunos de los temas tratados. Este caminar ha llevado a reconocer con humildad lo que no se ha realizado a lo largo del sexenio, lo que no ha sido del todo acorde con el querer de Dios, por eso en la oración del medio día, después de rezar juntos el Salmo 50, espontáneamente se han presentado peticiones de perdón.
El trabajo de la tarde ha continuado, la reflexión ha ido acompañada de la narración de experiencias de la vida eclesial, de las que el P. Aquilino tiene un amplio repertorio. El sentido de Iglesia, la participación en ella, sigue ofreciendo elementos que seguramente en las deliberaciones capitulares serán importantes.
La tarde ha terminado con tiempo para la reflexión personal y revisión con respecto al sentido de pertenencia.
La celebración de la Eucaristía y el rezo de los salmos, junto con la homilía siguen creando un clima de reconocimiento de Dios en los acontecimientos y de la gravedad de no ver a Dios en la persona de Jesús, teniéndolo tan cerca.
El coloquio nocturno posterior a la cena, recogió las inquietudes de lo comentado a lo largo del día y en este caso se centró en el tema de la Reestructuración. El P. Aquilino comentó la particularidad de cada caso, ya que mucho depende del origen de la inquietud. El tema se prestaba para seguir hasta la aurora pero se suspendió a las 10 de noche, para descansar y así disponerse para la jornada siguiente.