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... que una mujer llegue hasta el extremo de entregar la vida?
Claro que lo es. Sensibilidad ante Dios y ante el hermano, compromiso y decisión, apoyo y fuerza en la oración hacen que se desplieguen los dinamismos más profundos. Su compromiso y su muerte en el siguiente relato.
EL COMPROMISO RADICAL
La cuestión indígena acompaña las reflexiones de la Iglesia de Lábrea en sus sucesivas Asambleas de Pastoral. En 1982, la Pastoral Indigenista es asumida como una de las prioridades de la Prelatura. Cleusa se ofrece para actuar ahí, y en el año siguiente queda liberada para el trabajo con los indígenas, ejerciendo también la función de coordinadora del sub.- regional Purus, del CIMI Norte I. Desde que retorna a Lábrea en 1979, la presencia de Cleusa entre los indígenas es muy marcante. Percibe toda la injusticia contra estos pueblos y sigue siendo cada vez más conciente de que el Señor quería que estuviera junto a ellos. Sus cartas nos lo dan a conocer: “Piensen en nuestros hermanos Apuriná cuyas tierras fueron invadidas y recortadas por el INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria)…es tiempo de hacer fuerza frente a la FUNAI y en Brasilia para que la tierra de ellos sea demarcada…” “En nuestra Prelatura ningún grupo indígena tuvo su área demarcada, a pesar de la ley 6001…” “…Nuestros hermanos Apuriná están agitados, pero aún no violentos…” “Hoy fueron al INCRA, pero no los dejaron entrar…” En otra carta de la misma época dice: “…aquí ya estaba preparada la confusión por lo de la castaña, con la policía vigilando nuestra llegada…también fue llamada a la Delegación y el delegado se quedó furioso conmigo… fui llamada al INCRA (por incitar a los indios). Lo cierto es que escucharon lo que a mi me pareció conveniente. ….” Cleusa vivía esta tensión sin tener a quien apelar… Al narrar actitudes del juez, del delegado de policía dijo: “… la injusticia anda suelta por aquí…” “Vacaciones agitadas y sufridas con la muerte del hijo del jefe Agostinho (Apuriná). Una esta aquí, al lado de los hermanos ÍNDIOS, despojados y despreciados…usted también está llamado a apoyarlos…”.
La vieja táctica, en la región, de incitar al indio contra indio, facilitaba el trabajo y ambición de los blancos…También se oía decir que autoridades, terratenientes, comerciantes y dueños de grandes extensiones de caucho, rechazaban a la hermana Cleusa: “Aquí se vivía todo en paz…con la llegada de la hermana, vino esa confusión” relata un comerciante. Mas tarde la india Cecilia Apuriná expresó: “Los policías tenían rabia de la hermana porque ella defendía los indios…ellos decían que un día iban a darle bala”… Para evitar mayores conflictos entre indios incitados por los blancos, con las orientaciones de la hermana Cleusa y de acuerdo con la FUNAI , el jefe Agostinho decide mudarse, con su familia, para una área distante de la ciudad y allí reconstruir su aldea, su pueblo, sin la explotación de los blancos. Al recomenzar su vida con los pocos parientes, en una actitud de provocación y afrenta, desobedeciendo a las ordenes de la FUNAI, algunos comerciantes entran en la área de Agostinho, acompañados de indios de otro grupo. Un mes después contratan a un indio para ir a la aldea y matar a Agostinho y su familia. No lo encontraron en casa y mataron a la mujer y a uno de los hijos…la noticia corre en la ciudad…Hermana Cleusa que se preparaba para pasar unos días en la aldea, apresura su viaje… “Parece que hubo muertes en la aldea” decía ella… “ellos están necesitando”…Yo tengo que ir hasta allá...” y decididamente va. Llega a la aldea al atardecer del día 27 de abril del año 1985… nadie había por allí…todo era desierto! Debajo de la chabola, dos sepulturas nuevas… ella sigue viaje río arriba y pasa la noche en casa de otra familia donde se queda informada de los hechos, con más detalles. En la mañana siguiente toma la dirección rumbo a Lábrea, haciendo una parada en la chabola de Agostinho que permanece desierta! Cleusa escribe algo en un papel y lo deja colgado en la chabola… Agostinho que se queda escondido en la selva por miedo a nuevos ataques e identifica la presencia de la hermana en el área por el ruido del motor. Al presentase ante ella, oye sus recomendaciones y acepta aguardar el retorno de la hermana que va a la ciudad de Lábrea en busca de ayuda. Cleusa inicia el viaje río abajo en dirección a Lábrea. En un determinado punto, se encuentra con el autor de los crímenes anteriores quien iba subiendo el río…Ella hace una señal, como quién desease hablar, pero el saca un arma y apunta en dirección de la canoa de la Hermana Cleusa… ella le dice a quien conduce su canoa: “Tírate al agua, hijo mío, que tu tienes hijos para criar…”El lo hizo y desde lejos escuchó sin entender la conversación de la hermana con el indio. Poco después, oyó un tiro y el ruido del motor que iba subiendo el río… Mientras tanto, en la tarde de ese día 28 y en la mañana siguiente, en la ciudad corría la noticia: “mataron a la hermana Cleusa…” El que acompañaba a la hermana en la canoa, solo consiguió llegar a la ciudad en la tarde del día 29 y relató los hechos a Fray Jesús Moraza y a la hermana Josefina Casagrande. Empiezan las búsquedas, con la esperanza de encontrarla con vida!...Solamente el día 03 de mayo Fray Jesús -hoy obispo de Lábrea- localiza su cuerpo – sin vida – más arriba del lugar donde hubo la tentativa de diálogo. “Estaba en la selva, a unos 50 metros de la orilla del río, boca abajo, totalmente desnuda…” relata el fraile. Varias circunstancias impidieron la recogida del cuerpo en aquella tarde… Al día siguiente, |