| MAR Delegación Ecuador Curso de Renovación |
El 21 de julio por la tarde, viajamos las tres comunidades a la mitad del mundo a nuestra casa de San Antonio, que ya había sido prepara lo mejor posible por las hermanas de las comunidades de Quito, para que todas disfrutáramos de este tiempo de reencuentro con Dios, y con nosotras mismas. El 22 iniciamos con el Tema: Misión Hoy, el expositor fue el Padre Santiago Ramírez,(capuchino) quien con profesionalismos y cordialidad nos volvió a recordar que Misión es fidelidad al evangelio, nos invito a conmocionarnos e impactarnos a aprender la misión en la vida, para que cuando nos vean “digan esto es el Reino de Dios”. Siendo misioneras desde lo pequeño, lo pobre, contemplado el amor que Dios, tiene a su pueblo, desde lo sencillo y cotidiano. Los 25 al 28 el Padre Patricio nos Compartió el Tema: Afectividad y comunidad Fraterna Agustiniana. Inicio tratando la temática de la corrección fraterna, una corrección fraterna desde la voz del evangelio, exhortándonos a trabajar por la santidad comunitaria no solo por la santidad individual. Los Días 28 al 30 de julio El Padre Cecilio de Lora, expuso el tema: Vida Consagrada. Inició preguntado ¿Qué es lo que nos hace vibrar el carisma o Jesús de Nazaret? Nuestra pasión debe ser por Jesús para que tengamos claro de donde venimos y a hacia adónde vamos: Que nuestra personalidad no sea movediza, que sigamos soñando con utopías, que como Vida Consagrada necesitamos una profunda purificación de individualismos, inmediatismos que necesitamos reencontrar los horizontes perdidos, y volver a fijar los ojos en Jesús de Nazaret, debemos por consiguiente “volver a Galilea” Día 2 de agosto la hermana Cecilia Gallardo, nos compartió un taller de manejo de sentimientos y fue muy provechoso, nos permitió “conocernos un poquito más” Los ejercicios espirituales fueron del 3 al 9 de agosto. Nos los impartió el Padre José Luis Domínguez (Congregación del sagrado corazón, reparador) Los puntos a trabajar y reflexionaran fueron: (Determinaciones Capitulares) 1ª La alegría de vivir consagradas, 2ª la alegría de vivir en fraternidad, 3ª la alegría de vivir al servicio del reino. Todos los expositores nos hablaron del documento de Aparecida y del gran momento misionero que estaba viviendo Ecuador. Por tanto, el ambiente en general estuvo lleno de “Misión” por el acontecimiento del Tercer Congreso Americano Misionero (CAM 3) y octavo Congreso Misionero Latinoamericano (COMLA 8), que la capital Quiteña estaba esperando desde varios meses atrás. En la Diócesis, las parroquias, las familias, se preparaban para este gran acontecimiento misionero. Gracias a Dios también muchas familias de esta linda capital Quiteña, esperaban con alegría a su “misionero” Al que no solo le había abierto la puerta de su casa sino, la puerta del corazón, porque ya comentaban lo hermoso que seria compartir con el misionero que llegaba. Con este ambiente revoloteando en muchos corazones, y en nuestros corazones, como MAR, así respirando misión hemos vivido nuestro curso de renovación como un nuevo don de Dios, en nuestra Delegación. Dios nos sigue invitando a caminar junto a él. Sigue soñando con cada una de las MAR y nos sigue ofreciendo un rinconcito en su mar la Iglesia, para sigamos lanzado las redes, con fuerza, sin miedo, con alegría, porque él está para vencer a cualquier tempestad por fuerte y violeta que pueda venir. El Tercer Congreso Americano Misionero (CAM 3) y octavo Congreso Misionero han dejado un grato recuerdo y un ardor misionero al pueblo ecuatoriano, más el Congreso no ha terminado, ahora es cuando “inicia” como una invitación a descubrir que somos protagonistas de una aventura misionera histórica para hacer del Mundo y del Ecuador un “Mundo Nuevo” redescubriendo y valorando esta “entraña misionera” de América. |
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El 21 de julio por la tarde, viajamos las tres comunidades a la mitad del mundo a nuestra casa de San Antonio, que ya había sido prepara lo mejor posible por las hermanas de las comunidades de Quito, para que todas disfrutáramos de este tiempo de reencuentro con Dios, y con nosotras mismas. 

