“Entonad acción de gracias y cantad un cántico muevo. Aclamad a Dios Yahvé, aclamad con amor y fé.” cf Sl 146)Sí, fue el día 05 de junio de 1964, en la festividad del Corazón de Jesús, siendo Papa, PAULO VI, que las MAR, con apenas diecisiete años de existencia, fueran reconocidas como Congregación de Derecho Pontificio. Así reza el Decreto de Alabanza: “El Instituto denominado “Hermanas Agustinas Recoletas Misioneras de María” tuvo su origen en la Archidiócesis de Pamplona por obra y celo del excelentísimo señor Francisco Javier Ochoa, O.R.S.A., quien tanto en sus tareas Misionales, a las que estuvo dedicado muchos años, como en la misma fundación de esta Congregación, tuvo por valiosa cooperadora a la Hermana Sor Esperanza Ayerbe la Cruz, la cual fue también designada primera Superiora General.
Este Instituto, que como a fin propio se dedica a la educación de la juventud y a diversas formas de asistencia a huérfanos y enfermos, especialmente en las Misiones, fue erigido canónicamente como Congregación de derecho Diocesano por el Ordinario del lugar, previa licencia de la Santa Sede, en el año de 1947. Habiendo progresado notablemente dicha Congregación en tan breve espacio de tiempo, no solo en el número de Religiosas, sino también en el de sus fundaciones, la Superiora General, debidamente corroborada por las Letras Comendaticias de los respectivos Ordinarios de los lugares, que dan testimonio de la adecuada formación, de la observancia regular y del celo de las religiosas en el ejercicio de las obras de apostolado, elevó preces a este Sagrado Dicasterio suplicando que fuese decorada dicha Congregación con el Decreto de Alabanza y que aprobasen sus Constituciones.
Así pues, esta Sagrada Congregación…alaba y recomienda amplísimamente por el presente Decreto, la Congregación de “HERMANAS AGUSTINAS RECOLETAS MISIONERAS DE MARIA” y aprueba y confirma sus Constituciones…”
Pasados 45 años de aquel memorable día, la Congregación que hoy lleva el nombre de MISIONERAS AGUSTINAS RECOLETAS está presente en once países; sigue las huellas Jesucristo marcadas por su fundador, buscando ser en el mundo, un signo que apunta para el Reino, donde todos tengan el derecho de vida en abundancia. Por ello dan, “SOLO A DIOS HONOR Y GLÓRIA”
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