domingo, 05 de febrero de 2012
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MISSÃO INTERCONGREGACIONAL

Santa Rita/ | Hna. Myrian del C. Neira | Tuesday, 7 June 2011

Durante a Semana Santa, as Irmãs Delza Rita Bassini Fioresi, Ivone Leonor da Silva Herbert e Marizete Pinto de Castro, participaram de uma Missão Intercongregacional, promovida pela Conferencia dos Religiosos do Brasil, Regional de Minas Gerais.“A missão é feita com os pés dos que partem, com os joelhos dos...

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Breve Crónica
Image SOBRE LA EXHUMACION Y TRASLADO DE LOS RESTOS DE MADRE ESPERANZA AYERBE DE LA CRUZ A LA IGLESIA DE LA CASA MADRE MONTEAGUDO, NAVARRA 03 – 05 DE DICIEMBRE DE 2009
 
El día 2 de diciembre de 2009, en horas de la tarde  llegaron a la Casa Madre de la Congregación en  Monteagudo el padre Samson S. Silloriquez, oar Procurador General y las hermanas Myrian del Carmen Neira Guerrón, superiora general, Rosa López, consejera general y Luz Angélica Elisa Beltrán Salas, consejera y secretaria general.

Como es costumbre fuimos recibidas por las hermanas de la casa con gran alegría fraterna y cariño.  La expectativa que ya se vivía por los acontecimientos que pronto se llevarían a cabo, se trasmitía a través de todo cuanto se hacía y vivía.

No hubo descanso, la tarde nos resultó corta para continuar ultimando detalles e iniciar el primer día de triduo.  Para el cual previamente ya se había desplegado una labor de información a las autoridades del ayuntamiento,  al pueblo y a nuestros hermanos oar,  para que nos acompañaran.
Compañía que se hizo concreta con la presencia de todos los que previamente se habían invitado. Así que  las 6.30 p.m. en la parroquia Santa María Magdalena del pueblo de Monteagudo se dio inicio al triduo por la “exhumación y traslados de los restos de Madre Esperanza Ayerbe de la Cruz, del cementerio a la Iglesia de la comunidad”.  El padre párroco José Ma.  Lorenzo, oar, expuso el Santísimo en medio de fervorosos cánticos.  Bajo  la presencia sacramental, las hermanas Myrian Neira, Rosa López y Elisa Beltrán,  orientaron la oración, resaltando en ese primer día el aspecto misionero de Madre Esperanza.   Finalizado el triduo y reservado el Santísimo.  Se continúo en ambiente de oración y se inició la liturgia  Eucarística.  En la homilía, el padre José Ma. Lorenzo, llamó la atención por la coincidencia, de que en el día que se resalta el aspecto misionero de M. Esperanza, la Iglesia esté celebrando ya la liturgia eucarística del  patrón de las misiones, San Francisco Javier.  Algo que quedó grabado en nuestro corazón fue cuando dijo que el sueño de San Francisco Javier fue llegar a China y no pudo, pues murió antes, y en cambio Madre Esperanza, llegó a China y logro extender el reino de Dios por esas tierras.  Dos navarros (San Francisco Javier y Madre Esperanza) junto con otros cientos de misioneros hijos de esa  tierra navarra, han evangelizado y continúan haciéndolo en los diferentes continentes donde son enviados.

Con la bendición final, invitó a todos los fieles para que asistan al día siguiente, segundo día del triduo.

Cabe anotar que en la casa de Monteagudo quedaron algunas hermanas que no pudieron asistir al triduo.  Unas por que su estado de salud tan delicado no les permitía estar, otra porque estaba hospitalizada y otras porque se quedaban cuidando a las hermanas enfermas, a todas y cada una de ellas las hemos tenido presente en nuestra oración en este primer día del triduo.  Así como también a las que sabemos estaban  viajando para acompañarnos en los días siguientes.

Día 3 de diciembre, solemnidad de San Francisco Javier, Patrón de las Misiones y patrón de Navarra, por lo tanto día de fiesta.

A las 6.30 a.m. el convento de las m.a.r., ya está en pie para acoger a los auroros que con sus  armoniosas voces nos deleitaron con el canto de la aurora para el santo. Luego como estaba un poco baja la temperatura, a tomar un buen café caliente, unas magdalenas (bollería) y alguna copita de licor que ahuyentara el frío propio de la época.

El rezo de laudes, muy solemne con lo que ya trae el oficio de la liturgia,  para este día.  Las bancas de la capilla se fueron llenando de más hermanas que habían ido llegando por la noche y se esperaba a las que llegarían en el transcurso del día.

El Padre Aurelio Ripollés, celebró la Eucaristía en casa, como habitualmente se hace, y se unen las hermanas enfermas que pueden bajar a la capilla.  En la homilía y como día central de San Francisco Javier, insistió en que como cristianas y  como Misioneras Agustinas Recoletas, deberíamos tener un cargo de conciencia si no cultivamos el espíritu misionero, sabiendo que sólo Dios lleva la paz y la justicia al mundo. Finalizada la Eucaristía, pasamos a desayunar.

De inmediato los preparativos para uno de los puntos centrales que nos reunía en este día 3 de diciembre de dos mil nueve.  La Exhumación de los restos de Madre Esperanza.

Se está a la expectativa de la llegada de las autoridades.

A las 10:30 a.m. en el cementerio de las Misioneras Agustinas Recoletas de  la Casa Madre de Monteagudo y después de haber firmado los requerimientos notariales, se reunieron las siguientes personas: 

El Reverendo Padre Carlos Ayerra Sola,  delegado episcopal de su Excelencia Reverendísimo Señor Don Francisco Pérez González, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela; el Rvdo. Padre Samson S. Silloriquez, oar,  Postulador de la causa de los Santos;  el Rvdo. Padre Ricardo Mediavilla Becerril, oar, promotor de justicia; el Sr. Dr. Ignacio Urizar Calvo, Médico; la Dra. María José Bustillo Fernández, Notario de Cascante; el Sr. Mariano Herrero Ibáñez, Alcalde de Monteagudo; Sr. Manuel Corpas Rubio, Secretario del Ayuntamiento; La Notario Actuario, Hna. Luz Angélica Elisa Beltrán Salas;  los Sres. Jesús María Ucar Galipienzo y Javier Jiménez García, ayudantes,  para proceder al reconocimiento y traslado de los restos de la sierva de Dios Madre Esperanza Ayerbe de la Cruz.

El delegado episcopal, el  promotor de justicia, el perito médico, el notario actuario y los ayudantes prestaron el siguiente juramento:

“Yo,  … para el reconocimiento y traslado de los restos mortales de la sierva de Dios Madre Esperanza Ayerbe de la Cruz, juro cumplir fielmente el oficio que se me ha confiado.

Que Dios me ayude y me asistan estos santos evangelios.”

Luego nos dirigimos hacia el sepulcro de la Sierva de Dios que está colocado en un nicho del cementerio de la casa madre de las Misioneras Agustinas Recoletas. La lápida tiene  76 cmts. de alto y 72,50 cmts. de ancho y en la parte exterior se lee la siguiente inscripción:

“RVDMA.  MADRE ESPERANZA AYERBE DE LA CRUZ

PRIMERA SUPERIORA GENERAL

+ 23 DE MAYO 1967 A LOS 76 AÑOS

PAX

DONACIÓN DE NTRAS. HNAS. DE FILIPINAS

MI UNICO AMOR (M. E.)

Hecha la descripción del sepulcro, el delegado episcopal  ordenó al albañil que abriera dicha sepultura.  Apareció en ella una caja de madera, que se aprecia no muy bien conservada, que fue extraída por orden del delegado episcopal.  En vista de que dicha caja  estaba en mal estado, se procedió a colocar los restos en el nuevo ataúd;  se rezó un responso,  el Salve Regina,  luego los restos se bendijeron con agua bendita  y fueron llevados a la sacristía de la Iglesia de la comunidad religiosa, habitación destinada para el reconocimiento de los mismos.

Colocada la caja sobre una mesa cubierta con un mantel blanco,  el delegado episcopal, intimó a todos los presentes  el mandato de no llevar furtivamente reliquia alguna de la Sierva de Dios, ni de introducir en la urna de los restos, objeto alguno extraño.

Cumplido estos requisitos, el perito médico, hizo un recuento anatómico de dichos restos y describió en voz alta lo siguiente:

Los restos  a la vista, se aprecian   la mandíbula y  la cara que están  carcomidas. Al moverlas  se desencajan,  se ven los metacarpos carcomidos.  Se vislumbra a través del hábito la columna vertebral, la tibia,  el fémur mejor conservado que el  resto de los huesos. 

Se procedió a la apertura del hábito que está bastante bien conservado,  se ve la pelvis carcomida que corresponde a  una  mujer.

El delegado episcopal permite  recoger pequeñas partículas para que sirvan como reliquias, que son entregadas al postulador de la causa, padre Samson S. Silloriquez, oar.

Con suma delicadeza se colocó un nuevo hábito y un escapulario sobre el hábito que ya cubre  los restos mortales de M. Esperanza. Luego se permitió colocar unas flores artificiales  dentro del ataúd.  Se llamó luego a los miembros de la comunidad que desearan verla antes de cerrar al ataúd.

La vieja caja, fue entregada a las Misioneras Agustinas Recoletas, para que la conserven entre las demás reliquias de la  Sierva de Dios.

Terminado el proceso de  reconocimiento, el delegado episcopal ordenó se cerrará con llave el nuevo ataúd y se le entregara la llave.  Asimismo ordenó al infrascrito notario que levantara acta de todo lo realizado en la presente sesión, para firmarlo, juntamente con el promotor de justicia, el perito médico, los ayudantes y la notaria actuaria.

En el acto que tuvo lugar en la sacristía de la Iglesia, en el que se hizo el recuento de los restos, aparte de las autoridades arriba mencionadas se contó con la presencia de las siguientes hermanas Misioneras Agustinas Recoletas: Myrian Neira, Rosa López, Elisa Beltrán, Josefa Ariza, Consuelo Arias, Rosario Fernández,  Concepción Serrano, Bernarda Alaguero, Asunción Alarcón, Conrada Gamboa, Teresa García, Jesusa Sarazola, Josefa Rubio (Pura), María Paz Gallego.

Siendo las 11.20 a.m. y oídas las advertencias del delegado episcopal para el caso, finalizó la exhumación de los restos.

Se invitó a  las autoridades y a todos los que nos han acompañado a tomar un café.   Luego se procedió a despedir a las autoridades.

Llegada la hora de la comida, nos acompañó el delegado episcopal  Reverendo Padre Carlos Ayerra Sola y las mesas se fueron extendiendo para dar acogida a las hermanas que continuaban llegando de las diferentes casas de España.

En horas de la tarde, la Hna. Elisa Beltrán, que hace de notaria actuaria,  continuó trabajando con el padre delegado episcopal, dando forma a las diferentes actas que serán colocadas en el ataúd debidamente lacradas en día 5 de diciembre.  Hacia las 6.15 p.m. el padre delegado episcopal, se despidió y regresó a Pamplona.

A las 6.30 p.m. la Iglesia ya lucía un ambiente festivo con todos los feligreses y hermanas que habían llegado para el segundo día del triduo.

Como en el primer día, se hizo la exposición del Santísimo en medio de oraciones y cánticos.  Este día lo dirigieron las Hnas. Josefa Ariza y Rosario Fernández.  Se resaltó el aspecto agustino-fraterno de Madre Esperanza.  Se continuó con la Eucaristía que presidió el padre Aurelio Ripollés y concelebraron los  padres, agustinos recoletos: José María Lorenzo, párroco; Ricardo Mediavilla, maestro de novicios; Samson Silloriquez,  Postulador de la causa.  Contamos como en el día anterior con la presencia de los novicios. 

En la homilía, se destacaron rasgos de la vida de San Francisco Javier y el celo por predicar el Evangelio tal como también lo hizo otra hija de Navarra, la M. Esperanza.

Finalizado el segundo día, y el  cansancio fue vencido por la alegría del encuentro con las hermanas y en la espera del día sábado 5.

4 de diciembre de 2009, la comunidad se reunió ante el Señor en la capilla para el rezo de laudes, propio del tiempo de Adviento.  Luego la Eucaristía comunitaria, celebrada por  el padre Aurelio Ripollés, oar.  Animó en la homilía a que cada una de nosotras no sólo veamos el tiempo de Adviento como una esperanza que está por llegar sino como algo concreto, la esperanza vivida y que si en algún momento de nuestra vida, como le paso la pueblo de Israel, nos entra el  desánimo, la oscuridad, volvamos con ilusión y  esperanza como fueron los ciegos del evangelio al encuentro de Jesús para hacer distinta nuestra vida personal y comunitaria.

Después del desayuno, cada una de las hermanas realizó sus tareas cotidianas y otras ofrecían sus servicios para lo que se les necesite….hay lugar para todas.

Las hermanas Myrian, Rosa y Elisa junto con el padre Samson Silloriquez, se desplazaron a la ciudad de Tudela, en busca de algunos implementos que faltan para la liturgia del día del entierro en la nueva tumba de los restos de Madre Esperanza.

Ya en Tudela, se reprodujeron las fotografías, tomadas el día de la exhumación,  para dejarlas en la oficina del notario de Cascante, que solicitó para levantar el Acta correspondiente.  Luego se va en busca de los implementos necesarios para lacrar el ataúd y el tubo que contendrá  las Actas de la exhumación y traslado de los restos de Madre Esperanza.

De regreso a Monteagudo, pasamos a visitar a nuestra hermana Nieves Jiménez Torres, quien se encontraba hospitalizada en el hospital “Reina Sofía” la encontramos sentadita junto a la ventana de su cuarto y cuidada por la Hna. Mari Carmen Calvo; la saludamos y en la conversación  recordó alguna vivencia de ella con M. Esperanza.   Nuestra estadía fue corta pero muy fraterna, luego nos despedimos y continuamos viaje a Monteagudo.

Comimos junto con las hermanas que continuaban llegando de las diferentes casas de España. Y a las 4.00 p.m. la Hna. Rosa López y Elisa Beltrán vuelven a salir para Tudela, esta vez  para buscar en la Estación de autobuses,  a las hermanas Josefina Casagrande, Vicaria General, y Francisca, Yan Chun Mei (la juniora China que está en la casa general), que venían de Madrid.  Las llevamos a casa y allí los saludos y bienvenidas en medio de la algarabía propia de estos momentos.

Para las 6.30 p.m. nuevamente nos encontrábamos en la parroquia para iniciar el tercer día del triduo, a cargo de la comunidad de Monteagudo, en cuyo nombre lo dirigieron las Hnas. Consuelo Arias y Mari Carmen Calvo. Ese día también la iglesia lucía muy nutrida, se encontraban las hermanas MAR, los novicios, oar, gente del pueblo y los celebrantes.

Se destacó el aspecto recoleto del carisma en M. Esperanza.  En medio de reflexiones y cánticos que invitaban al recogimiento, transcurrió este tiempo de adoración.

Al finalizar, se repartieron a los asistentes una sencilla estampa en la que se podía ver el Cristo de Velásquez, imagen a la que ella tanto veneró.

Se continuó con la Celebración Eucarística, la presidió el padre José Ma. Lorenzo, párroco, y concelebran los padres Samson Silloriquez, Miguel Ángel Tejada, Ricardo Mediavilla y Aurelio Ripollés.  En la homilía se nos invitó a reconocer nuestra ceguera para que con la acción de Jesucristo, nos haga salvadores de otros ciegos.

En orden a la dimensión recoleta se nos recordó que la palabra recolección es algo así como un plus “algo más”...más recogimiento, más interioridad, sin renunciar al espíritu agustino.

Después de la bendición final, se renovó a los asistentes, la invitación para el día siguiente a las 12 del día en la Iglesia del convento de las Misioneras Agustinas Recoletas.

5 de diciembre de 2009, Día de la Recolección y por añadidura entierro en la nueva tumba de los restos de Madre Esperanza.

En el rezo de laudes oramos uniéndonos a la Iglesia con el oficio agustiniano.  A estas alturas ya podríamos decir que las hermanas de las comunidades de España estamos representadas. Algunas comunidades han cerrado las casas para poder estar presente en este histórico acto, como es el caso de San Blas y la Casa Provincial N.S. de la Consolación.  Quizás no pudo hacerla alguna otra porque había que velar también por algunas hermanas enfermas que no podían quedarse solas.  Espiritualmente nos sentimos muy unidas a todas ellas dando gracias a Dios por su generosidad, que ha permitido que otras hermanas se encuentren presentes en la casa madre.

Después del desayuno, se dieron algunas indicaciones para que la Celebración Eucarística, tuviera el realce que la ocasión lo amerita.

Se dispuso lo necesario para recibir a los invitados y poco a poco la casa se fue llenando de feligreses de Monteagudo y lugares circunvecinos. Llegaban las autoridades del Ayuntamiento, nuestros hermanos oar y los novicios, así como  5 familiares de Madre Esperanza y finalmente el Sr. Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela acompañada por el delegado episcopal.

A las 12 en punto con una solemne procesión se inició la Eucaristía.

Seis hermanas Misioneras Agustinas Recoletas, en el lugar correspondiente de la procesión, ingresaron al templo portando en un pequeño cartel los nombres de las jurisdicciones y sus respectivas banderas y por parte de la curia general se porta un platillo conmemorativo con el escudo de la congregación, los que son dejados a los pies del altar sobre la tumba de Monseñor Francisco Javier Ochoa.

La Eucaristía estuvo presidida por el Reverendísimo Monseñor Don Francisco Pérez González, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela.  Concelebraron los siguientes sacerdotes: Carlos Esteban Ayerra Sola, Delegado Episcopal y los frailes de la Orden Agustino Recoleta: Javier Guerra Ayala, superior general de la orden, Samson Silloriquez, Postulador; Los provinciales: Alfonso Lorda, de  N.S. de la Consolación; José Ramón Pérez de San José; José María Sánchez, Vicario de la Provincia Santo Tomás. Además:

Provincia Santo Tomás de Villanueva

·                 Jesús Ángel Sáez

·                 Simón Puertas,

·                 Serafín Basterra

Provincia San Nicolás de Tolentino:

·                 Miguel Ángel Tejada, superior de Monteagudo;

·                 José María Lorenzo, Párroco de la Parroquia Santa María Magdalena de Monteagudo,

·                 Ricardo Mediavilla, Maestro de Novicios

·                 Javier Pipaón

·                 Benito Suen,

·                 Aurelio Ripollés 

·                 Pedro Fernández,

·                 Esteban Soria

·                 Manuel Azagra

·                 Manuel Uyate

·                 Gregorio García Martínez

Provincia N.S. de la Consolación

·                 Salvador Macay

·                 Francisco Javier Borda

Entre los acompañantes y en sitio destacado estuvieron los familiares de Madre Esperanza: Sr. Fidel Azurza, Sr. Jesús María Azurza y Sra. María Luz Azurza, Sobrinos carnales

María Azurza Aramburu, resobrina y la Sra. Ignacia Maria Aramburu esposa de Jesús Maria.

En el ofertorio  junto con el pan y el vino, se presentó una foto de la Madre Esperanza orando ante Cristo Crucificado a quien ella solía llamar “Mi Único Amor”, y una Casulla, (hecha por sus propias manos) que fue presentada por su resobrina, María Azurza.

Finalizada la Eucaristía y antes de la bendición final, el padre General, dirigió unas palabras a los presentes, trasmitiendo los sentimientos que lo embargaban en ese momento tan especial, por ser el día de la Recolección Agustiniana y por la exhumación y traslado de los restos de Madre Esperanza.  De inmediato se dio inicio a la segunda parte del rito consistente en la lectura de las  Actas: una de ellas es leída por   el Padre Samson Silloriquez, Postulador de la Causa y otra por la Hna. Luz Angélica Elisa Beltrán Salas, Notaria actuaria.

Luego se procedió a firmar sobre el altar las actas respectivas, las mismas que fueron enrolladas y colocadas en un tubo de plástico que se selló herméticamente con lacre y se  amarró con una cinta roja que también fue lacrada y sellada con el sello del Señor Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela. Se procedió a colocar dicho rollo dentro del ataúd, que se cerró con llave, luego se amarró con una cinta roja la que es herméticamente sellada con lacre y colocado el sello del Sr. Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela.  El P. Javier Guerra, Prior General rezó un responso, la Hna. Myrian del Carmen Neira G. hizo público el agradecimiento en nombre de todas las hermanas de la congregación y a continuación los novicios oar  se dispusieron, a cargar el ataúd hasta la entrada de la iglesia donde está la nueva tumba.

Procesionalmente se dirigieron allí junto con los novicios, seis hermanas en representación de la congregación, el Sr. Arzobispo y los celebrantes. Nuevamente se hace una oración, el P. Miguel Ángel Tejada, prior del convento de Monteagudo, bendice el sepulcro y los restos de Madre Esperanza son depositados en su nueva tumba que se encuentra al lado derecho en cuanto se entra a la Iglesia.  Se colocó la loza y la tumba quedó cerrada.  En la parte alta de la tumba hay una cruz y la inscripción MI UNICO AMOR.  Sobre la losa se lee lo siguiente:
 

MADRE ESPERANZA AYERBE DE LA CRUZ
COFUNDADORA Y PRIMERA SUPERIORA GENERAL
MISIONERAS  AGUSTINAS  RECOLETAS
08 de Junio-1890      23 de Mayo 1967
MONTEAGUDO


El Rvdo. Padre Carlos Ayerra Sola, recordó a las hermanas, el cuidado que se debe tener para que dicha tumba no se convierta en un lugar de culto  a la sierva de Dios, en lo referente a manifestaciones externas como colocar velas etc.  Si se permite el invitar a orar y solicitar alguna gracia por su intercesión.

Se invitó a todos los asistentes a degustar un piscolabis, preparado para la ocasión, momento en que se comparte las impresiones de la ceremonia y se muestra la alegría por tal acontecimiento.

Para la comida nos acompañaron las autoridades Eclesiales y  del Ayuntamiento, así como nuestros hermanos agustinos recoletos, y las hermanas MAR,  juntamente con los familiares y algunos empleados de casa.

En ambiente fraterno y distendido se saborearon cada uno de los platos exquisitamente preparados. Así fue transcurriendo la tarde hasta que llegó la hora de la despedida. 

Para las 6.30 p.m. se nos invitó a hacer acto de presencia en el  noviciado de los frailes oar para acompañar a los hermanos en el rezo de vísperas, compartir un piscolabis por el día de la recolección y luego una velada literario musical preparada por los novicios.

De esta manera siendo las 9 de la noche y a pesar del cansancio, el corazón lleno de alegría daba nuevamente gracias al Señor por todo lo que ha regalado a nuestra Congregación. Así  finalizó este precioso e histórico día 5 de diciembre de 2009.

Leganés, Madrid, 6 de diciembre de 2009.

Hna. Luz Angélica Elisa Beltrán.
Cronista

 
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