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Además de leer todo lo relativo a su vida y martirio decidimos darla a conocer en la parroquia a todos los fieles cristianos. Para ello, imprimimos una estampa en chino con la síntesis de su vida y la oración que tenemos en el oracional. La profesora Elena Yu, católica de nuestra parroquia nos ayudó en la traducción, con la buena suerte de que el día 25 coincidó con el día vocacional y era ella precisamene la encargada de animar la liturgia.
De acuerdo con el párroco, en la monición de entrada ella explicó extensamente a todos los fieles, la vida y razones por la que entregó su vida. En la homilía el P. Sotero, OAR insistió en la vida de la Hna. Cleusa como prototipo de todos los llamados al seguimiento radical de Jesús, y en el ofertorio, en representación de todos los misioneros y misioneras que están entregando su vida por el Evangelio, ofrecimos un cartel con sus fotos y una frase en chino, resumiendo sus ideales: MERECE LA PENA ARRIESGARSE PARA QUE EL REINO SE HAGA PRESENTE.
 Los asistentes estaban muy atentos y conmovidos, sobre todo al darse cuenta de que es una persona de nuestro tiempo y acerca de la cual algunos ya habían oido hablar a las hermanas de la comunidad. Después de la comunión repartimos la estampa y todos juntos rezamos la oración. Al final de la misa Martha agradeció la acogida, ayuda y participación de todos y a Dios por darnos una hermana semejante, cuyo ejemplo nos estimula a seguir a Jesús con valentía. El día 28, después de la misa de la mañana cantamos el cumpleaños feliz y compartimos una pequeña torta de cumpleaños. El domingo siguiente, los niños de la parroquia a través de una presentación en pps. hecho por la joven catequista pudieron también acercarse a la vida de nuestra hermana. Esta misma joven publicó en internet la vida de Cleusa y muchos jóvenes que lo leyeron le pidieron que les enviara su estampa.  Hemos repartido su estampa a las profesoras de la escuela de chino, a las mujeres de la cárcel que asisten semanalmente al grupo bíblico y a los jóvenes de diversas parroquias que se reunen una vez al mes para hacer oración juntos. En todos los casos se les habló de la Hna. Cleusa, de su vida, y entrega en favor de los más abandonados hasta dar la vida por ellos y se rezó con ellos la oración.  Ha sido una experiencia muy gratificante, pues teniendo en cuenta de que personas no católicas acogieron con agrado su estampa y rezaron la oración con devoción, nos dice que una vida entregada es siempre y para todos una buena noticia. Comunidad MAR de Kaohsiung. |