Sueño una vida religiosa que encarna el amor de Dios en la vida, sueño una vida religiosa que se deja conducir por el viento del Espíritu, ese Espíritu siempre libre, sorprendente y a veces, desconcertante… pero siempre llevándonos a la presencia de Dios. Ese era nuestro deseo al comenzar la mañana.Continuando con nuestro tema “Dimensión Humana”, el padre Sergio nos leyó el Evangelio del día, invitándonos a ser confiadas como “niñas” para entrar en el Reino de los cielos, escuchamos una canción, en la que el mensaje principal era el gran amor que Dios nos tiene, que a pesar de nuestras infidelidades y “quebrantos” se mete en nuestro corazón, en cada paso, cada experiencia, en el rincón de nuestra vida para llenarnos y sobre todo para amarnos.
Para reconocer la presencia de Dios en nuestra historia de salvación, se nos invita a hacer un ejercicio de “recuerdo” a través de una dinámica de percibir los gestos que las hermanas iban mostrándonos al pasar delante de cada una por el túnel del “recuerdo”. Esta dinámica nos ayudó a plasmar los acontecimientos que han marcada positiva o negativamente nuestras vidas para sanarlos y agradecerlos.

Todos tenemos cualidades y defectos, pero en ocasiones no sabemos descubrirnos cómo somos o simplemente no desarrollamos los dones que Dios nos dio porque no los conocemos. Con un ejercicio de reconocimiento personal y grupal nos fuimos diciendo mutuamente las cualidades que nos veíamos.
Como todo tiene su tiempo y nos encontramos en las fiestas del pueblo de Monteagudo, participamos en la apertura de las mismas, en el llamado “chupinazo”, en la que, ataviadas con pañuelos y gorros, proporcionados por el ayuntamiento de Monteagudo, nos mezclamos entre la gente, escuchando la “charanga” y paseando por las calles del pueblo, recordando que quizás así algún día estuvieron nuestros fundadores en épocas mozas. Realmente disfrutamos mucho bailando y cantando.
Culminamos otro día dando gracias a Dios por todo lo que nos ha regalado.
COMPARTIENDO LA VIDA…Hoy, solemnidad de la Asunción de la Virgen, despertamos entre cantos y oraciones, dando gracias a Dios por la vida de María, por su entrega y fidelidad hasta las últimas consecuencias.
Ha sido un día muy diferente a todos los demás, lo hemos llamado “día libre”, aunque estuvo lleno de acontecimientos:
• Por la mañana participamos de la Eucaristía solemne en la Basílica Virgen del Camino, de nuestros hermanos Agustinos Recoletos. Fue un momento emocionante, pues no todas conocían el lugar donde nuestras fundadoras recibieron la imposición del Cristo para ir a las misiones, además de rezar frente al sepulcro de San Ezequiel.
• Celebramos el cumpleaños de nuestra hermana Asunción Alarcón con una comida especial, agradeciendo su vida y entrega.
• Y como era nuestro día libre, disfrutamos de un buen baño en la piscina, aunque algunas casi se quedan “congeladas en el acto”, pues el tiempo no era tan favorable como esperábamos, sin embargo “patos al agua”.
• En horas de la tarde hicimos un recorrido por la historia de nuestra congregación, a través de algunas fotos. Tenemos la suerte de contar con la presencia de hermanas que han vivido esta historia, y que hoy nos ayudan a comprender y a conocer datos y detalles que sólo ellas vivieron, esto nos lleva a valorar y profundizar en nuestra identidad MAR.
Damos gracias a Dios por la oportunidad de conocernos y compartir la vida fraterna.
Os invitamos a seguir leyendo nuestras crónicas, en las que compartimos nuestra vida. Hasta pronto.