
Queriendo compartir con todos vosotros nuestras experiencias y las charlas que vamos teniendo como formación permanente, en esta ocasión uniremos los días en los que hemos trabajado la Recolección. Comenzamos entonces nuestros andares…
Un nuevo día nos regala Dios en el encuentro con él y con nuestras hermanas, uniendo las voces, pero también los corazones, agradecidas por tantas grandezas y maravillas que nos da y hace en cada una; es así como comienza nuestro día.
Ansiosas de beber del origen de la orden de Agustinos Recoletos, esa historia que es tuya y que es nuestra, el padre José María Sánchez, OAR, nos ayuda a recorrerla y nos transmite con ilusión y entusiasmo cómo nace la Recolección y la Orden.
Tras una introducción sobre San Agustín y las primeras comunidades, su contexto político y social, continuamos con el nacimiento de la Orden de Agustinos, de la forma tan peculiar en que surge, tras la Unión de todos los ermitaños que acogieron la regla de San Agustín. A partir de este acontecimiento surge la historia de la Orden.

¡Qué grato es ver la presencia de Dios en todo el caminar de la Orden! Pero esto no termina, a penas comienza, entre luchas, alegrías, esfuerzos y lanzándose a cosas nuevas, superando las dificultades que se les iban presentando.
Tan peculiar como fue el comienzo de la Orden, así también lo fue la Recolección, queriendo volver a una vida más austera, de más recogimiento. Tras la quinta Determinación del Capítulo de Toledo en 1588, se insta a la Orden a que se puedan crear conventos en los que se viva el espíritu de la recolección. Esto sería para hombres y mujeres. Así lo viven los primeros recoletos.
No fue un camino fácil. Surgieron grandes dificultades entorno a su estilo de vida. Pero ellos, confiando en la gracia de Dios, siguen adelante.
Después de las guerras, invasiones, desamortizaciones e incluso la tibieza e inmovilismo de la vida conventual, la perdida de sentido, y de los “ires y venires” de los frailes, la recolección es capaz de superar cualquier obstáculo, pues cuando las cosas son de Dios, se llega a la meta.

Es así como surge nuestra historia. También hablamos de la Recolección en Filipinas, Japón y Colombia, resaltando en todas ellas la entrega de los frailes, su apuesta por la Evangelización.
De la Recolección podemos sacar muchos aspectos positivos para la sociedad y para la Orden: una insospechada adaptabilidad de la Orden a las necesidades de la Iglesia, los estudios y cultura que capacitan a los religiosos para poder desempeñar su labor en el ministerio que tengan a su cargo… su entrega y búsqueda constante de Dios en la oración contemplativa y en la vivencia pastoral. Frente a todo esto no podemos ocultar los aspectos negativos que se presentaron.
Para finalizar, nos habló de nuestras hermanas Agustinas Recoletas, su primera y segunda Recolección, sus características, expansión… Comenzando esta historia de amor con San Alonso de Orozco, y más tarde con la madre Mariana, quien perfecciona las constituciones para la vida recoleta de clausura. A grandes rasgos tocamos la recolección femenina en México y España.
Muchas cosas más tratamos durante estos días, pero valgan estas pinceladas para compartir nuestra experiencia. En fin, no podemos olvidar que:
“Ante todo, queridos hermanos, amemos a Dios; después, también al prójimo, porque estos son los mandamientos principales que se nos han dado.
Lo primero por lo que os habéis congregado en la comunidad, es para que habitéis unánimes en la casa y tengáis una sola alma y un sólo corazón dirigidos hacia Dios.”
A parte de nuestras intensas charlas, hemos tenido tiempo para otras cositas, tales como: practicar y aprender kung fu, ejercer nuestras destrezas acuáticas y aprender algunas más, continuamos con nuestro campeonato de baloncesto, aunque sólo ha sido un amistoso… hemos tenido tiempo para todo…
El día 20 de agosto nos visitó el padre Manuel Piérola, OAR, - misionero en Taiwán- quién celebra sus bodas sacerdotales. Agradecemos su visita fraterna.

Muchas gracias a todas las hermanas por los mensajes que cada día nos envían, por sus oraciones y sobre todo por la oportunidad de disfrutar de este mes de encuentro. Seguiremos contándoos nuestras hazañas… Hasta pronto…