 Dios permanece fiel a su alianza, así lo ha hecho en todo momento y en toda época. De la misma manera permanece fiel a nuestra congregación. Con este sentir comenzamos nuestro día, agradeciendo la fidelidad de Dios y pidiéndole que nos haga ser fieles y nos ayude a responder a los signos de los tiempos. En esta ocasión nos ayuda a recorrer nuestra historia como historia de salvación, la hermana Elisa Beltrán, secretaria general MAR. Nos mostró cómo nuestros fundadores dieron respuestas a las necesidades de su tiempo, la creatividad que tuvieron para dar nombre al Rostro de Dios. Escucharon la voz del Espíritu y fueron dóciles y prontos a decir sí, como María. No fue un camino fácil, pero esto no hizo que retrocedieran. Esa respuesta, es el rostro, el lenguaje que la congregación esta llamada a adoptar. Este es el lenguaje que las personas perciben del carisma. Si ese rostro y lenguaje se distorsionan, no seremos signos sino jeroglíficos. Podríamos decir que nuestros fundadores realmente fueron signos, porque aportaron con su vida una nueva interpretación del Evangelio. Aportaron una nueva visión: dejaron de lado unas estructuras y por otra parte la creación de una nueva manera de ser y hacer. A lo largo de la vida, la congregación ha adoptado diferentes rostros y ha empleado diferentes lenguajes según los retos que le ha presentado la historia. Se ha manifestado como profeta que anuncia la Buena Nueva y denuncia las situaciones de muerte. Como congregación estamos llamadas a dar respuesta y ver el mundo como un lugar teológico, es decir, sagrado. Nuestra congregación es una respuesta suscitada por el Espíritu.
Terminamos el día dando gracias a Dios por todo lo que ha generado en nuestros fundadores y por el compromiso que nos deja de seguir construyendo el Reino de Dios desde nuestro ser MAR.
Y como la ocasión lo ameritaba gracias a la temperatura, nos dimos un buen chapuzón, entre risas y progresos en el desarrollo “acuático”. Nuestro campeonato de baloncesto está suspendido debido a bajas en los equipos por lesiones. Ya les informaremos cómo sigue la historia.
ABRIENDO EL CORAZÓN…
Es así como comienza nuestro día. Abrimos el corazón ante Dios para darle gracias por habernos llamada a seguirle y servirle como Misioneras Agustinas Recoletas.
De la misma manera abrimos nuestro corazón para compartir lo más profundo de nuestro ser. Monseñor Ochoa tenía el sueño de volver a China y continuar con la obra que un día comenzó y que tuvo que dejar por las situaciones políticas y religiosas. Parecía que la inquietud de Monseñor de dar “madres” a sus chinitas, se había quedado en el olvido. Y sin embargo hoy, nos encontramos con un nuevo renacer, ahora son ellas las que han venido a “beber de la fuente” de nuestros fundadores, seguro que desde el cielo estarán felices de vernos juntas, como hermanas, y aunque hay dificultad en el lenguaje, esto no es obstáculo para comunicar lo más profundo que hay en cada una de nosotras. Es una riqueza y una gracia de Dios el poder compartir estas vivencias… ¿Qué será lo que Dios nos esta pidiendo a partir de este acontecimiento histórico? ¿Qué espera de nosotras? Terminamos la mañana dando gracias a Dios por este momento fraterno.  Y si ya nuestro corazón se había ensanchado por la mañana, por la tarde aún se acrecentó más. Visitamos el museo de san Ezequiel Moreno, en el convento de nuestros hermanos OAR, en Monteagudo. El hermano Francisco Martínez, OAR, nos acompañó en esta visita. Fue especial recorrer el lugar por donde San Ezequiel vivió sus últimos días, ver el paso de Dios por su vida y sobre todo por su enfermedad. Recordamos detalles de Alfaro, su lugar natal y de la historia que sobre él sabíamos. Fue muy emotivo encontrarnos frente a la imagen de la Virgen del Camino, imagen frente a la cual Monseñor Ochoa impuso el Cristo Misionero a nuestras fundadoras: Madre Esperanza, Carmela, Ángeles (aunque ella se encontraba enferma en el convento de Tulebras, de las hermanas Benedictinas).  Quedó resonando en nuestro corazón una de las frases que Monseñor Ochoa dirigió a nuestras hermanas en aquel momento tan especial: “Nosotros, añadió, somos misioneros de la fe, vosotras vais a ser misioneras de la caridad, y todos juntos seremos apóstoles de la esperanza” Uniendo nuestros corazones y remontándonos a aquel momento, rezamos a la Virgen del Camino para que también nosotras demos respuestas significativas en los lugares de misión donde nos encontramos. La hermana Elisa nos proyecto un vídeo en el que se nos presentaban algunos retos del carisma agustino recoleto, de los cuales resaltamos, la importancia de San Agustín como ejemplo de vida; ayudar a la sociedad de hoy a descubrir su sed de Dios; un trabajo para adentrarnos en la Interioridad; descubrir la vivencia de la fe en comunidad. Agradecemos a Dios su paso por nuestra vida, el hacer de nuestra historia una historia de Salvación. Gracias hermanas por sus mensajes y oraciones. Seguiremos informándoos de nuestros andares por estas tierras de Navarra. |