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Interioridad ¿Por qué gustas tanto de hablar, y tan poco de escuchar? Andas siempre fuera de ti, y rehusas regresar a ti. El que enseña de verdad está dentro” In ps. 139,15 · La interioridad como: o Respuesta a una sociedad sin trascendencia, sin fe el Dios de Jesús, con nuevos ídolos y con una visión secularista de la realidad. o Oferta a esa misma sociedad, de una manera alternativa de vivir, fundamentada en la experiencia de Dios, alimentada en la Palabra y en la Eucaristía, reconstruida en el perdón y en la reconciliación, fiel a la llamada y a la Alianza, atenta a los acontecimientos de la historia y a los pobres del camino. o Actitud de quien vive en proceso para descubrir al Maestro interior, para entrar en contacto con Él, para llegar a la Verdad, para tener una mirada contemplativa que permita ver a Dios en la historia y en los hermanos y para que lance a la acción. o Expresión de que Dios es nuestro Absoluto y esto da la alegría verdadera. o Talante de vida que requiere fortalecer: § La alegría por haber descubierto al Señor como verdadero tesoro § La fe en el Dios de Jesús, haciendo visible nuestra consagración, la pertenencia total y radical a Él y a su Reino y reconociendo el paso de Dios por la propia vida. § La lectura orante de la Palabra, personal y comunitaria; su estudio sistemático, reflexión e interiorización; la lectura de la historia como historia de salvación y la oración compartida con el pueblo. § La mirada contemplativa para descubrir la presencia de Dios en la realidad y llevar a la práctica lo que el Espíritu va suscitando. § La devoción filial a la Santísima Virgen, presentándola al hombre de hoy como madre de consuelo, ternura y esperanza.
De esta manera procuramos que nuestra vida esté centrada en el Maestro interior, como la raíz que da fundamento a nuestra propia vida, a las relaciones que establecemos con las hermanas de comunidad y con quienes llevamos adelante nuestra misión.
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