Se nos presenta una jornada llena de tradición y cultura. Nuestro recorrido comenzó por las calles de Salamanca, bajando por la Iglesia de San Marcos, de estilo románico y siguiendo hasta la plaza mayor, deslumbrante por su hermosura y por la historia que encierran sus fachadas. Visitamos la casa de las Conchas, el pórtico de la Universidad Pontificia… continuamos con la visita a la Universidad de Salamanca, recorriendo las aulas en las que grandes escritores y literatos recibieron allí sus clases o incluso impartieron algunas materias a los universitarios. El aula de Fray Luis de León fue la más impactante para nosotras, ya que forma parte de nuestra historia.

Seguimos el camino hacia la Catedral, admirando la riqueza del arte que contiene, pidiendo, frente a las urnas que contienen los restos de San Juan de Sahún, AR y Santo Tomás de Villanueva, AR, su intercesión para que nosotras también sepamos hacer la voluntad de Dios. Admiramos los retablos de la catedral vieja, tratando de pensar en cómo con ellos se evangelizaba a los cristianos.
A la hora de la comida las hermanas nos esperaban con alegría para compartir el pan.
Como venimos haciendo en cada ciudad a la que llegamos, visitamos a nuestras hermanas Agustinas Recoletas del convento de la Purísima. Fuimos recibidas con afecto y cercanía, compartimos con ellas las experiencias misioneras.

Paseamos por los claustros del Convento de San Esteban, de los padres Dominicos, percibiendo aún las deliberaciones respecto a los indios recién conquistados en tierras de América, de este convento parten los primeros dominicos, que lucharan por la dignidad y defensa de los hombres y mujeres de esas tierras.
Los padres Agustinos Recoletos de la provincia de San José nos acogieron en su comunidad, como buenos hermanos. El padre Tomás Sáenz, OAR, nos mostró las instalaciones del colegio Santo Tomás de Villanueva.
Agradecemos a todos su hospitalidad, y a Dios los dones y regalos que cada día nos ofrece.
EN LA RECTA FINAL… DÍA 7 DE SEPTIEMBRE Nos despedimos con gran alegría de las hermanas de la comunidad de Salamanca, agradeciendo su acogida y cariño.
Con ilusión emprendemos el camino a Santiago de Compostela, nos esperan nuevas emociones, una experiencia profunda que vivir. El camino será largo, pero vale la pena hacerlo. Este año se celebra el Jacobeo Compostelano ya que la festividad de Santiago Apóstol, 25 de julio, coincide con el día domingo.

Vamos entrando en Santiago, sus bellos paisajes nos acompañan, la emoción, la alegría, todo se junta en nuestros corazones. Llegamos al Monte do Gozo, lugar desde el cual haremos nuestro recorrido andando hasta la catedral que alberga los restos del apóstol Santiago. Ha sido un camino que nos recuerda la vida, con sus luces y sus sombras, incluso nos llovió un poco, pero… al llegar a la puerta de la Catedral todo desaparece, y el sol deslumbra, el gozo nos inunda, hemos llegado a la meta.
Participamos en la Eucaristía del Peregrino, dando gracias a Dios por el regalo de estar aquí, de sentir y pensar cuantos peregrinos se acercan hasta este lugar, venidos de casi todos los países del mundo, que como nosotras se han podido encontrar con Dios y con ellos mismos.
Al finalizar la Eucaristía nos dirigimos al Seminario Menor, albergue donde nos hospedaremos. La experiencia ha sido muy emocionante pues hemos compartido la vida del peregrino, sus avatares al llegar allí, la forma de conseguir la comida… todo lo que ha de pasar hasta llegar a Santiago.
EL ABRAZO AL APÓSTOL SANTIAGO… DÍA 8 DE SEPTIEMBRE La noche ha sido larga y corta a la vez… nos levantamos temprano y uniendo nuestras voces, en la puerta del albergue, cantamos algunos salmos dando gracias a Dios por la vida.
Nos dirigimos hacia la catedral de Santiago para dar el tradicional abrazo al apóstol. Como todo peregrino, nos toco esperar en la fila, sufriendo las inclemencias del tiempo, entre lluvia y sol al fin llegamos, abrazamos y rezamos ante los restos del Apóstol, pidiendo desde el corazón por nuestra labor como Misioneras Agustinas Recoletas.
Después de una grata comida fraterna, nos despedimos recorriendo las calles de Santiago, sin dejar de expresar el agradecimiento que esta experiencia deja en cada una de nosotras.
El autobús nos espera para volver a nuestro destino… nos dirigimos ha Madrid. Durante el viaje los recuerdos llenaban nuestras cabezas y el corazón, no dejaban de fluir en nuestro ser tantos sentimientos y experiencias compartidas con todas las hermanas. Realmente este encuentro dejará huella en nuestra vida… nos compromete a seguir en camino anunciando y viviendo el Evangelio en los lugares donde nos encontramos.
Llegamos a la casa General a media noche, las hermanas nos esperaban para acogernos.
Para finalizar nuestro encuentro, hoy día 9 de septiembre, damos gracias a Dios con la celebración de la Eucaristía, presidida por el padre Tomás González, Agustino Asuncionista, el cual nos deja con el interrogante: ¿qué te llevas del encuentro?... la respuesta sólo se puede dar personalmente, cada una tiene la misión de responder frente a Dios… “No podemos nosotras dejar de hablar de lo que hemos visto y oído” (Hch. 4, 20) por eso hemos de compartir todo lo vivido y sobre todo el buscar ser realmente Verdaderas Misioneras, Verdaderas Agustinas, Verdaderas Recoletas…
Quisiéramos terminar dando gracias a Dios por esta oportunidad… y también a cada una de nuestras comunidades que han hecho posible que hoy nosotras podamos estar aquí, al gobierno general por llevar a cabo el Encuentro, por todo lo que esto supuso para cada una de ellas… gracias a nuestros fundadores por ser capaces de escuchar la voz de Dios y dar respuestas a nuestro mundo… que nosotras sepamos seguir sus pasos…