sábado, 19 de mayo de 2012
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MISSÃO INTERCONGREGACIONAL

Santa Rita/ | Hna. Myrian del C. Neira | Tuesday, 7 June 2011

Durante a Semana Santa, as Irmãs Delza Rita Bassini Fioresi, Ivone Leonor da Silva Herbert e Marizete Pinto de Castro, participaram de uma Missão Intercongregacional, promovida pela Conferencia dos Religiosos do Brasil, Regional de Minas Gerais.“A missão é feita com os pés dos que partem, com os joelhos dos...

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PASCUA DE LA HNA. MARÍA DOLORES BELZA MAIZA
Image  María Dolores nació el día 4 de noviembre de 1920 en Echarri Aranaz (Navarra); sus padres fueron Aniceto Belza y Apolonia Maiza, tuvieron 11 hijos de los que 3 fueron religiosas: Isidora, Javiera y Mª Dolores, ella ocupaba el 9º lugar.
 
Ingresó a la Congregación el 2 de marzo de 1942, inició el noviciado el 12 de septiembre del mismo año e hizo su profesión el 13 de septiembre de 1943. Emitió los votos perpetuos el día 12 de octubre de 1949 en Bogotá, Colombia.

A lo largo de su vida tuvo diferentes nombramientos y desempeñó varios cargos y oficios. Primeramente fue destinada a Gabia Grande, Granada donde trabajó en la educación de 1943 a 1947 que volvió a Monteagudo donde fue nombrada superiora por la Madre Esperanza; eran los comienzos de la Congregación y en 1949 es destinada a Colombia, donde ejerció de superiora y delegada general.

Tras el acontecimiento de la unión de las Agustinas Recoletas Terciarias de Cali con las Agustinas Recoletas Misioneras de María, fue nombrada superiora del convento de la Merced manteniendo el nombramiento de delegada general, cargo que desempeñó con delicadeza, amor y sacrificio, ganándose el respeto y el cariño de las hermanas.

En 1962 vuelve a España y tras la renuncia de nuestra Madre Esperanza le sucede como superiora general de la Congregación, cargo que desempeñó en dos ocasiones.
De su generosidad, entrega, delicadeza y trato exquisito, también son testigos las comunidades de Venezuela y Argentina de donde regresa a España, algo enferma, en 1991 a esta casa de Monteagudo, de aquí pasó ese mismo año a Granada, a la Residencia Universitaria, donde todavía antiguas residentes, suelen preguntar por ella. En 1997 es destinada a Salamanca, a la casa noviciado, allí fue muy querida y considerada tanto por la comunidad como en la parroquia y los vecinos, por su educación, amabilidad y sensibilidad ante las necesidades de los demás, en el año 2001, volvió a Monteagudo ya bastante limitada.

Su amor a la Iglesia y a la Congregación fue desbordante, se distinguió por su interés en la formación espiritual, académica e intelectual de las hermanas. Mujer de fe sólida y oración constante, prudente, callada, amable, educada, responsable y humilde.

De la casa madre de Monteagudo la llamó el Señor y único amor de su vida, el día de su Epifanía como una manifestación más de su derroche de generosidad para con ella que siempre le consideró su mejor tesoro.

A las 11 de la mañana del día 8 se celebró el funeral, presidido por el P. José Manuel Durán, oar, maestro de novicios y concelebraron los padres: Miguel Angel Tejada, Aurelio Ripollés, Benito Suen, Melecio y un filipino.

De su pueblo vino un autobús con más de cuarenta personas, sobrinos, resobrinos y conocidos; de Monteagudo acudió, mucha gente, la Iglesia estaba llena, hermanas de todas las comunidades acompañaron a Ma. Dolores.

Al iniciar la Eucaristía, la Hna. Josefa Ariza, superiora provincial, dio lectura de una breve reseña biográfica, al final la Hna. Consuelo Arias Vicaria General, dirigió las siguientes palabras:

Queridas hermanas, hermanos Agustinos Recoletos, familiares, conocidos…

De las  manos de Dios venimos, y a las manos de Dios volvemos, en la vida y en la muerte somos del Señor”. Esta es la verdad que debe iluminar estos momentos.

La muerte, ya vemos, no respeta fechas señaladas ni sabe de calendarios. En plenas fiestas de Navidad y concretamente el día de REYES, unos días tan señalados para vivirlos en un clima de alegría, hemos sentido la pérdida de un ser muy querido, nuestra hermana María Dolores.

Pero, lejos de resultar una contradicción, el mensaje de este tiempo de Navidad que hoy termina es precisamente el que puede ofrecernos el consuelo que ahora necesitamos.

Jesús con su nacimiento, nos enseña que la vida es una oportunidad para aprovecharla, que la vida es un reto que hay que afrontarlo cada día; que nuestra vida y nuestra historia, puede llegar a ser un tesoro para todos los que nos rodean.

La Navidad , el día de REYES que celebramos antes de ayer, cuando ella murió, el Bautismo  de Jesús que celebramos hoy, tienen un mensaje muy hermoso.

En la mesa de nuestra vida junto a las alegrías, nunca va a faltar el pan de la tristeza, de la enfermedad, de la muerte. Pero ya no podremos echar en cara a Dios a ver dónde está cuando nosotros sufrimos.

Pues nos dirá a ver si estamos ciegos para no verle, naciendo en un establo, porque todas las puertas se le cerraron o como un refugiado huyendo del rey Herodes o mezclado con los enfermos y pecadores para llevarles un poco de esperanza o abandonado de todos en la cruz.

Esta es la mejor noticia que podemos esperar: Que allí donde hay dolor y sufrimiento allí está EL. Que incluso cuando nosotros le damos la espalda, EL no pierde la esperanza de volvernos a abrazar, que si ha bajado del Cielo a la Tierra es para que podamos ser nosotros también hijos de Dios

Maria Dolores si podrá decir ahora que ella ha vivido la verdadera “feliz Navidad” y el mejor regalo de REYES. Que esos deseos de felicidad que nos deseamos en todo este tiempo, ella los está viviendo en el cielo y ahora puede disfrutar del amor que Dios le ha tenido desde siempre.

Posteriormente se dio lectura a un mensaje enviado para este momento desde Colombia la Superiora General Hna Myrian del Carmen Neira, como Acción de Gracias:
 
Dar gracias al Señor por la vida de nuestra hermana MARIA DOLORES BELZA MAIZA, nos lleva  reconocer la acción de Dios en su vida y  su disponibilidad para que la gracia diera sus frutos.

Al despedirnos temporalmente de ella vienen a nuestra memoria recuerdos de su vida entregada a Dios, de sus desvelos por construir comunidad y  de la misión que ella llevó adelante. Es decir, es hacer memoria de su identidad como misionera agustina recoleta que fue forjando en su peculiar forma de ser.

La historia de esta hermana inicia en un hogar cristiano, que le proporcionó los medios para que estuviera atenta a la llamada de Dios, luego siendo muy joven dedica su vida a dejar que El la fuera formando, aceptando la llamada y con ella, todas las tareas que la naciente congregación iba requiriendo.

España, Colombia y cada uno de los países en donde fue sembrando, tienen un poco de su ser. Cada hermana con la que se fue relacionando guarda en el corazón su sonrisa, su temple, su riesgo, su valentía, su prudencia y sobretodo su gran sentido de fe.

La congregación recuerda hitos en su historia en donde Ma. Dolores tuvo un papel importante, donde colocó su impronta, donde afrontó situaciones difíciles, tomo decisiones trascendentales y guardando la unidad condujo hasta el final las situaciones.

Fiel a su Señor que la llamó, ahora está junto con El, muy seguramente, velando por la congregación a la que sirvió con dedicación hasta cuando sus facultades se lo permitieron.

Hoy no le decimos adios, sino hasta pronto; no sólo reconocemos sus trabajos y fatigas, sino que valoramos en ella el espíritu primigenio que nuestros fundadores tenían; no sólo acudimos a ella como intercesora sino que confiamos en su intercesión.
Y con la esperanza de que Ma. Dolores ya goza de la visión de la gloria, una vez más le decimos al Señor: gracias porque a través de ella nos comunicó el amor, la entrega, la misericordia.

La congregación espera seguir construyendo sobre las bases que ella colocó y esto será la mejor manera de anunciar a los demás que su vida tuvo sentido y que ahora ha sido transformada por el Señor de la vida, para no morir más.

H. Myrian Neira G

 
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