CELEBRANDO LA FIESTA DE NUESTRO PADRE SAN AGUSTÍN EN COMUNIDAD

CELEBRANDO LA FIESTA DE NUESTRO PADRE SAN AGUSTÍN EN COMUNIDAD

 

El día 28 de agosto nuestra comunidad del colegio nuestra señora de la Consolación, junto a la comunidad de las Gabias nos unimos en acción de gracias para celebrar la fiesta de nuestro padre Agustín.

Celebramos alegres la eucaristía, presidida por el padre Francisco Ariza, agustino recoleto originario de las Gabias, Granada, que realiza actualmente su misión Brasil y se encontraba de vacaciones en estos días.

En el momento de la homilía, el padre Francisco comentó que toda persona que quiera vivir la juventud del corazón, según el camino de Dios debe tener  5 actitudes que debería poner en práctica:

1.- Testimonio alegre, y obediente, es decir, no tener miedo de dar testimonio de aquello que creemos. Se trata de un testimonio vivo, coherente y alegre, que ante todo vence el miedo.

2.- Fortaleza para vencer al maligno: Todos debemos ser jóvenes en el alma y en el corazón para tener la fuerza de vencer al maligno en la lucha cotidiana; es una gracia que debemos pedirle a Dios. Por otro lado y de manera paralela, acentuó la humildad. Quien es joven en el corazón, debe reconocer su propia debilidad con humildad, para recurrir a Dios, fuente de la gracia, y recibir la fuerza para vencer al maligno, pues sólo quien se reconoce débil puede ser fuerte en Dios.

3.- El peligro de la soberbia: San Agustín advierte que la juventud, al ser el momento de la vida, del cuerpo y del alma, en el que se tiene una cierta plenitud, puede llevar a la persona a creer que no necesita a Dios, y comenzar a vivir centrada en sí misma y olvidada de Él, estimando que puede hacer el bien y vencer las tentaciones con sus propias fuerzas.

4.- Castidad: La castidad consagrada a Dios es un don especial de lo alto, que es necesario pedir y, para poder conservarlo, se debe orar y trabajar.

5.- Conversión continua: Dice que San Agustín es consciente de que la vida cristiana es una peregrinación, un camino en el que quien es joven en el espíritu, y todo creyente, va atravesando diversas etapas y momentos, y que el pecado nunca está ausente ni faltan las tentaciones. Exhorta a  que el creyente debe igualmente renovar de forma continua su juventud espiritual mediante el proceso doloroso de la conversión, quitando de su vida todo lo que le impide crecer y golpeando sus pecados contra la roca, que es Cristo. Concluye que  la juventud procede de Cristo, de estar unido a él y a su vida.

Con una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios le seguimos pidiendo a nuestro padre Agustín que encienda cada vez más el amor en nuestros corazones, para seguir amando a Dios desde una entrega hacia los demás en comunidad.

 

Santa Isabel Mojica, mar