Madre Esperanza

Madre Esperanza Ayerbe de la Cruz

Nace en Monteagudo, Navarra, España, el 8 de junio de 1890. Del matrimonio de Ignacio Ayerbe y Ma. Araceli Castillo además nacen otros hijos, entre ellos Mª Rita y Carmen, quienes ingresaron a la congregación; la primera murió en 1993 y la segunda en 2008.

Ingresa al monasterio de La Encarnación, en Madrid, el 8 de junio de 1917; allí realiza las etapas de formación y después de las profesiones temporales hace los votos solemnes.

El día 3 de febrero de 1931, en la puerta del monasterio la esperan Monseñor Ochoa y las madres Mª Ángeles García y Carmela Ruiz, para viajar a China. No debió ser nada fácil ni ilusorio romper con todo cuanto en estos 14 años de vida monacal había constituido la seguridad de vivir, hasta entonces, en total sintonía con la seguridad de que estaba viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios.

Fue elegida superiora de la comunidad de agustinas recoletas en Kweitehfú.
Crecían las necesidades de la misión y urgía el aumento de misioneras para atenderlas. Es cuando decide Monseñor enviar a España a las Madres Esperanza y Carmela, quedando la Madre Mª Ángeles al frente de las tareas misioneras en Kweitehfú.

El 18 de enero de 1947, a petición de Monseñor Ochoa, la S. Sede, en el mismo decreto de erección de la congregación, nombra a la madre Esperanza superiora general de la misma.

Después de intensa actividad misionera, de asuntos relacionados con la organización de la congregación que acaba de nacer, su frágil salud, fundaciones etc. En el  año 1962 le detectan la enfermedad de cáncer, entonces dimite de su cargo y pide, en 1967, presintiendo el final, que la lleven a Monteagudo. Al llegar dice a la superiora: “Madre, aquí vengo a morir”. Y así sucede el 23 de mayo de 1967.

Su vida: testimonio creíble


El día 3 de junio de 1990 el gobierno general aprueba la propuesta de la superiora general Hna. Rosa López, de iniciar  la causa de canonización de la Madre Esperanza Ayerbe de la Cruz.

Cumplidos los requisitos canónicos, el día 6 de diciembre de 1990, en nuestra casa Madre de Monteagudo, se abre oficialmente el proceso., el que se clausura el día 4 de septiembre de 1994.

Al final será la palabra del Papa quien declare que la sierva de Dios Madre Esperanza Ayerbe de la Cruz puede considerarse y llamarse Venerable. A partir de ese momento todo quedará esperando que ella desde el cielo manifieste su intercesión ante su “Único Amor”, mediante un milagro, para que pueda ser declarada BEATA.

 

A petición del P. Samson Silloriquez, oar, actual postulador para la causa de los santos, con el fin de promover la causa, se trasladaron sus restos desde el cementerio de nuestra casa madre en Monteagudo a la Iglesia de la misma, en diciembre de 2009.